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La rabia menopáusica

¿Algo incómodo a eliminar? ¿O algo para escuchar y profundizar?
25 de mayo de 2026 por
La rabia menopáusica
María Trinidad GD

La rabia femenina no es bien vista. Implícitamente, no nos está permitida. Llorar sí, pero sacar nuestra ira no, salvo por causas sociales que impliquen la defensa de los desfavorecidos.

Ésta es una de las consecuencias de la influencia del patriarcado en la educación femenina. Todo lo contrario que a los hombres: les promueve sacar su ira, pero no su llanto. Igualmente, este hecho en los hombres, tiene consecuencias negativas en ellos.

En ambos casos, nos limita a ser nosotr@s mism@s con las consecuencias que eso tiene para nuestro bienestar y desarrollo personal.

Pero hablemos de por qué es un síntoma que aparece en la transición hormonal: la rabia menopáusica.

La rabia, la ira, es una emoción que viene a cuidarnos internamente. Como cualquier emoción, viene a traernos una respuesta tras evaluar los estímulos externos y los recursos internos. El resultado de esa evaluación es la emoción. Cuando esa evaluación nos dice que lo que está ocurriendo no es bueno para ti y realmente insostenible, aparece la rabia. Su cometido es decirnos donde tenemos que poner un límite que nos cuide: “Hermosa, estás agotada, expresa que en este momento no quieres hacer la cena para nadie y que lo que necesitas es descanso”. Sin embargo, este mensaje que en el fondo de nuestro corazón está tan claro, no nos permitimos expresarlo. A veces por miedo a la reacción del exterior, a que piensen que somos egoístas, y en consecuencia nos retiren el afecto. Otras, es una cuestión con nosotras mismas, de no aceptar que estamos cambiando, que ya no nos satisfacen las mismas cosas, y queremos ser las que éramos: las que llegábamos a todo.

La perimenopausia, con toda la reacomodación hormonal que se da, nos pide que nuestras necesidades estén en el centro. Todo lo que se aleje de esta realidad, nos llevará a sentir irritabilidad o rabia. Es la última oportunidad de aprender a escuchar tu rabia e identificar lo que te está pidiendo: Límites para cuidarte.

Pueden ser límites en el trabajo, en la familia, en la pareja... En el rol como mujer cuidadora aprendimos a olvidarnos de que tenemos necesidades, y aprendimos a sentirnos culpables y egoístas si nos priorizamos y elegimos. Sin embargo, es entender que es orden y responsabilidad emocional. Porque, a veces, inconscientemente, en este rol de dar, en el fondo de nuestro corazón estamos esperando que la otra persona nos elija, nos dé nuestro lugar, nos devuelva todo el amor que le hemos entregado. Y eso, posiblemente nunca pase.

La única persona responsable de darse lo que necesita eres tú misma. El resto de personas que te rodean pueden contribuir a satisfacer tus necesidades pero no son responsables de la satisfacción de tus necesidades.

Como dice Christiane Northrup, necesitamos recuperar nuestra rabia, sobre todo, en la edad madura, pues tiene un importante papel en mejorar la calidad de vida y salud en general. Es una potente señal de nuestra sabiduría interior.

La rabia menopáusica es la fuerza para cambiar lo que necesitamos y vivir la vida que hemos venido a vivir.

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